StoryDoing: El cliente, la marca, dos historias.

“Hacer o realizar una historia breve” podría ser el significado literal de la palabra “storydoing”, que desde ya nos lleva a pensar en la ejecución de un cuento o relato. Pero, ¿qué es hacer una historia? 

Normalmente, asociamos la narración con verbos como escribir, contar, filmar, pero no “hacer”. Sin embargo, cada vez escuchamos con mayor recurrencia a especialistas en Marketing, Literatura, Cine y otros, hablar sobre el storydoing, que siempre aparece como rezagado o en un segundo plano del storytelling. Y es que “decir” está más cerca de contar que el verbo “hacer”, pero el “doing” trae bajo la manga otras ventajas. ¡Ya verán! 

Generar experiencias es el secreto del storydoing. La marca, persona o empresa que apuesta por incluir este tipo de producciones en su campaña de marketing debe estar dispuesto a crear situaciones reales en las que el cliente se encuentra con la misión, visión, valores y objetivos de la marca -es decir, de su filosofía- en un plano tangible, vivible y experienciable. ¿Qué quiere decir esto? Los humanos estamos cada vez más ávidos de sentir, percibir y vivir lo que nos rodea. Ya no queremos verlo en la pantalla y que nos dejen al margen de los grandes acontecimientos, ¡queremos estar en el epicentro de todo! 

Entonces, el storydoing propone generar situaciones en las que el cliente sea el protagonista de la historia que la marca ha construído especialmente para él. ¿Qué buscamos exactamente? Producir una experiencia placentera en la que el usuario conozca, viva y conecte con el producto o servicio que el negocio, Pyme o empresa ofrece. En ese encuentro ocurre la primera historia que referimos en el título de este artículo: la del encuentro entre la marca y el usuario. ¿Qué viene después? ¡Documentarlo! 

Una vez que ya el cliente o usuario está en el momento y lugar perfecto para interactuar con los productos o servicios de una empresa es necesario documentarlo. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: para extender la experiencia hacia los otros prospectos. No basta con que dos, diez o veinte usuarios experimenten con la marca, sino que es necesario utilizar todos los canales de comunicación posible para mostrarle a los otros el estilo de vida y valores que esta propone. 

¡Ahí está la segunda historia! La que realiza el videografo o realizador audiovisual que ha estado ahí con su equipo fotográfico para capturar ese maravilloso encuentro entre marca y usuarios. El storydoing sitúa a cada personaje en el lugar donde debe estar: la empresa ofreciendo la mejor experiencia posible, el usuario disfrutando y el videografo registrando lo que luego será un producto audiovisual capturado en el “aquí y ahora” de la marca, con sus rasgos de espontaneidad, naturalidad y autenticidad. Sin lugar a dudas, el videografo y su equipo de trabajo deben estar preparados y capacitados para capturar los momentos estelares que transmitirán esa experiencia placentera a los otros. 


¿Qué necesitamos para hacer un storydoing?Una marca que esté dispuesta a innovar, convocar clientes que deseen participar de nuestro evento y un videógrafo con un equipo capacitado y profesional para observar, capturar y editar la experiencia de los usuarios. En resumen, necesitamos: el cliente, la marca y dos historias. 


Para finalizar, les dejamos un pedacito de storydoing hecho por el realizador audiovisual Gustavo Segovia. ¡Click aquí!

StoryDoing de Gustavo Segovia